Los baños de vapor, también conocidos como baños turcos o Hamman son unos baños de calor que se diferencian de la sauna en que el ambiente existente en ellos es de 42-48 ºC. y 100% de humedad relativa mientras en la sauna la temperatura suele subir hasta 80-100 ºC y el grado de humedad desciende hasta un 5 a 15 %.

El baño de vapor no es tan agresivo como la sauna por lo que resulta más soportable para quienes se inician en los baños de calor. El aire introducido en los pulmones es húmedo, y por lo tanto muy semejante al ambiente pulmonar, el aire aspirado no reseca las mucosas, la temperatura es relativamente baja, presenta una componente psicológica favorable pues aparentemente se suda con mucha facilidad, aunque realmente se trate de vapor condensado sobre la piel del usuario. Todas estas consideraciones favorecen la instalación de baños de vapor.

Un baño de vapor resulta bastante más caro que una sauna de iguales dimensiones, necesita más obra civil pues precisa de una instalación de llegada de agua y un desagüe para evacuar las condensaciones, no permite a los usuarios leer en su interior, la extracción de toxinas del organismo no es tan efectiva como en la sauna pues queda dificultada por la condensación del vapor sobre la piel del usuario. Al abrir la puerta, el vapor se expande por el resto de la habitación aumentando la humedad de la misma. La respuesta del organismo, proporcional a la temperatura soportada, no es tan enérgica como en la sauna. El mantenimiento y gasto de electricidad de un baño de vapor es bastante superior al de una sauna de dimensiones similares. Todas estas consideraciones dificultan la instalación de baños de vapor.

Carfer Saunas, S.L. puede suministrar baños de vapor prefabricados, totalmente acabados y construidos en metacrilato o bien los elementos y maquinaria necesarios para incorporarlos a un baño de vapor construido de obra por el cliente.